¿Están regresando los espíritus empresariales en la comunidad de negocios en México? Perspectiva de nuestro CEO

¿Están regresando los espíritus empresariales en la comunidad de negocios en México? Perspectiva de nuestro CEO

Reflexiones sobre la Economía Mexicana y su Potencial

Es fácil criticar la situación económica de México. Esta semana, la revista The Economist publicó un artículo titulado “La economía rota de México”, ilustrado con la imagen de un hombre a caballo frente a una mesa con botellas de cerveza local y latas de Coca-Cola. En él se citaba a un profesor de la Universidad de Georgetown que mencionaba que el “suministro de electricidad poco confiable también limita el crecimiento”. He respetado y leído The Economist durante casi 30 años, pero considero que este artículo es intelectualmente perezoso, superficial e incompleto.

No estoy sugiriendo que la economía mexicana esté funcionando como debería; de hecho, está lejos de eso. Sin embargo, tuve la oportunidad de asistir la semana pasada a dos conferencias empresariales importantes en la Ciudad de México, y me fui con una sensación de optimismo y entusiasmo.

Un Cambio en la Perspectiva

Mi esposa y yo comenzamos a reunirnos con embajadores y cámaras de comercio extranjeras en México hace dos años. Estábamos cerca del final de las administraciones de AMLO y Biden, y el ambiente era sombrío. Era evidente que el comercio, especialmente con otros países, no era una prioridad para AMLO. Los embajadores nos comentaron que dejaron de alentar a líderes políticos y empresariales de sus países a visitar México, ya que simplemente “no había interés por parte del gobierno” en reunirse o colaborar con líderes extranjeros. AMLO se concentraba en proyectos nacionales como el tren Maya, el aeropuerto AIFA y la refinería de Dos Bocas, y no parecía dispuesto a dedicar tiempo a los extranjeros.

Por el lado estadounidense, recuerdo una intervención del exembajador de EE. UU., Ken Salazar, en una reunión empresarial. Una persona extremadamente afable, parecía priorizar su relación y apoyo a AMLO y sus iniciativas sobre lo que la comunidad política y empresarial de EE. UU. deseaba. Compartió cómo había estado recientemente en Oaxaca para ver la construcción de nuevos trenes y carreteras en la zona, resaltando el potencial de crecimiento y equidad que esto podría traer a las regiones más pobres del sur del país. No me malinterpreten: los proyectos nacionales que prioriza AMLO son inversiones que sin duda cambiarán la vida de las personas en esas partes del país. Sin embargo, sus consecuencias se sentirán a lo largo de décadas, no de años, y no son la clase de inversiones que moverán la aguja en el corto o mediano plazo.

Reuniones Recientes y Mensajes de Esperanza

Hablando de las reuniones de esta semana, la primera fue la reunión anual de la Cámara Americana de Comercio de México, que comenzó con una presentación del nuevo embajador de EE. UU., Ron Johnson. El embajador inició de manera amistosa, incluso hablando en español, pero rápidamente se centró en el tema. Cambió al inglés y, aunque mantuvo su encanto, enumeró las áreas en las que el gobierno de EE. UU. se enfocaría para, en sus palabras, profundizar aún más la relación entre EE. UU. y México. Su lenguaje no era amenazador como a menudo lo es el de su jefe, el presidente Trump. Más bien, fue directo y claro. La reducción de niveles de violencia, narcotráfico, tráfico de personas, influencia de cárteles y prácticas comerciales desleales sería muy beneficiosa para ambos países y positiva para la comunidad empresarial.

El mensaje tenía un toque parental: dolía un poco escuchar, pero sabías que tenía razón. Según él, el amor duro que EE. UU. daba a México, mejoraría la colaboración entre ambos, lo que a su vez beneficiaría a México. Entiendo que muchos serán cínicos al escuchar esto, pero es innegable que los niveles de violencia en México han sido un lastre significativo para su población, la comunidad empresarial y la economía en general.

Más adelante, Altagracia Gómez, una empresaria mexicana de 33 años que lidera el Consejo Asesor Empresarial de la presidenta Sheinbaum, se dirigió a la audiencia. Altagracia estaba serena, tranquila y profesional mientras actualizaba a todos sobre el progreso de la ambiciosa iniciativa Plan México. Habló sobre obstáculos y cómo los superarían, así como lo que el gobierno estaba haciendo para acelerar los permisos y dar mejor apoyo a la comunidad empresarial. Escucharla fue un refresco, un verdadero aliento de cambio.

Un Nuevo Espacio para la Colaboración

Días después, fui invitado al primer Foro de Cámaras de Comercio Binacionales en México, organizado por la Embajada de India y con la colaboración del Ministro de Economía, Marcelo Ebrard. Se reunieron 23 cámaras para formar un nuevo grupo de trabajo con el objetivo de establecer metas comunes en apoyo al programa Plan México. La idea es fomentar una cooperación más estrecha entre las cámaras para compartir mejores prácticas y facilitar el crecimiento de empresas en México.

El ministro Ebrard inauguró el foro con una actualización sobre el acuerdo comercial T-MEC entre México, EE. UU. y Canadá. Explicó los esfuerzos realizados para mejorar las relaciones comerciales con la Unión Europea, países de América Latina y naciones de Medio Oriente y Asia. Al igual que Altagracia, tuvo un tono sereno, confiado y optimista. En tiempos de tanta presión global, sus palabras resultaron reconfortantes. Subrayó cómo el gobierno trabaja arduamente para mejorar el clima empresarial en México y colaborar de cerca con EE. UU. y otros países en este sentido.

El Camino por Delante

México aún tiene un largo camino por recorrer para alcanzar su verdadero potencial de crecimiento económico. El PIB per cápita de EE. UU. —una medida de la producción económica promedio por persona— es aún comprensiblemente 6.4 veces mayor que el de un mexicano. (Como referencia, el PIB per cápita de EE. UU. es 1.6 veces mayor que el de Canadá). Las administraciones anteriores en ambos países no priorizaron sus comunidades empresariales o el comercio entre ellos, y aun así, el comercio floreció. Ambos países son sus principales socios comerciales, y la inversión extranjera directa está alcanzando cifras récord en ambos lados de la frontera. Esta semana, dos grandes multinacionales se comprometieron a invertir 1.5 mil millones de dólares adicionales en México.

Las políticas gubernamentales no son rápidas, pero lo que presencié la semana pasada en términos de compromiso y colaboración entre los gobiernos mexicano y estadounidense, embajadas extranjeras y cámaras de comercio, debería contribuir a revitalizar el espíritu empresarial en México. ¡Esperemos que este impulso positivo continúe!

Conclusión

En resumen, aunque la economía mexicana enfrenta desafíos significativos, hay signos de optimismo y colaboración que pueden impulsar su crecimiento. Las iniciativas del gobierno y el compromiso de la comunidad empresarial son pasos en la dirección correcta.

  • La economía mexicana aún no está en su mejor momento, pero hay oportunidades de crecimiento.
  • Las relaciones entre México y EE. UU. están evolucionando positivamente.
  • Se están formando nuevas alianzas estratégicas en el ámbito empresarial.
  • El compromiso del gobierno con el desarrollo empresarial podría traer frutos a largo plazo.