Inteligencia artificial y evidencia digital: explorando la nueva frontera en el derecho

Inteligencia artificial y evidencia digital: explorando la nueva frontera en el derecho

Reflexiones sobre la Película “Sin Piedad” y el Futuro del Derecho

En una reciente visita al cine, tuve la oportunidad de ver la película Sin Piedad, acompañado de mi hija mayor, quien está en proceso de convertirse en abogada. Al finalizar la función, nuestra conversación no se centró en si la inteligencia artificial podría reemplazar a un juez, sino en un tema más alineado con la realidad del ejercicio jurídico actual: la construcción de la verdad dentro de un proceso, la gestión de la información y la importancia de la cadena de custodia digital como una garantía del debido proceso.

Una Perspectiva Jurídica

La trama de la película presenta una inquietante propuesta: en un futuro cercano, los juicios penales son decididos por una jueza de inteligencia artificial. Este sistema analiza información y emite sentencias basadas en las pruebas disponibles. El error no radica en un razonamiento defectuoso de la inteligencia artificial, sino en la falta de información clave que nunca llegó al sistema; en este caso, la prueba que podía demostrar la inocencia del acusado fue descartada desde un inicio.

Desde un enfoque jurídico, el problema no se vincula a la tecnología, sino que es intrínseco al proceso y la prueba.

La Realidad Actual de las Pruebas Digitales

Hoy en día, gran parte de los procesos judiciales se basa en pruebas digitales y electrónicas, como videos, fotografías, registros de llamadas, correos electrónicos y mensajes de plataformas como WhatsApp o Instagram. Esta transformación ha impactado de manera significativa el derecho probatorio y ha aumentado la responsabilidad del abogado.

La cuestión central ha evolucionado: ya no se trata solo de lo que sucedió, sino de cómo se generó la prueba, su origen y la posibilidad de verificar su autenticidad.

Diferencia Clave en el Derecho Probatorio

Es fundamental distinguir entre la fuente electrónica de la prueba y su representación digital. La fuente original es el dispositivo, servidor o base de datos donde se genera la información. En contraste, una imagen o archivo aislado resulta ser simplemente una copia. Por esta razón, los “pantallazos” de conversaciones, por sí mismos, tienen un valor probatorio limitado. Sin metadatos, sin un análisis técnico o un peritaje que valide su origen, integridad y falta de alteración, son fácilmente objetables.

Cadena de Custodia Digital

En este contexto, surge un concepto crítico en el derecho probatorio actual: la cadena de custodia digital. Tradicionalmente asociada a objetos físicos, este concepto ha evolucionado para abarcar el ámbito digital. Su objetivo sigue siendo el mismo: asegurar que la prueba se mantenga intacta desde su obtención hasta su evaluación por la autoridad competente. Si no se puede detallar quién obtuvo un archivo, las condiciones de su adquisición, quién tuvo acceso a él y cómo fue preservado, la prueba pierde confianza y puede ser desestimada.

Inteligencia Artificial en el Derecho

La inclusión de la inteligencia artificial debe analizarse con objetividad. Las herramientas de IA actuales funcionan bajo controles y normas diseñadas para prevenir su uso indebido. La inteligencia artificial carece de voluntad e intención, lo que plantea un desafío cuando alguien utiliza la tecnología dolosamente para falsear pruebas.

Esto lleva a los abogados a un nuevo nivel de exigencia. Ya no es suficiente presentar pruebas; deben ser capaces de analizarlas, defender sus argumentos y, en ocasiones, desmontarlas si son falsas. La tecnología no reemplaza el razonamiento jurídico; lo exige en un nivel superior.

La IA como Herramienta de Apoyo

Desde una perspectiva práctica, la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa. Facilita la organización de información, identificación de patrones y agilización de búsquedas legales. Sin embargo, no investiga hechos, no valora pruebas a la luz de las reglas procesales ni construye teorías del caso; esas son funciones exclusivamente humanas.

Esta fue la reflexión que compartí con mi hija: la inteligencia artificial no desplaza al abogado, sino que eleva el estándar mínimo de preparación profesional.

El abogado sigue siendo quien guía el proceso, determinando qué hechos son relevantes y qué pruebas son útiles. La tecnología ejecuta, pero no decide. Sin un conocimiento jurídico sólido, dominio del derecho probatorio y ética profesional, la inteligencia artificial puede provocar fallos en el sistema de justicia.

Reflexiones Finales

La película Sin Piedad no es un rechazo de la tecnología. Pregunta sobre cómo entender que en el futuro del derecho no se trata de elegir entre inteligencia artificial o criterio humano, sino de conocer que la cadena de custodia digital, el control de la información y la responsabilidad del abogado son el verdadero corazón de la tutela judicial efectiva.

El Prompt Jurídico: Un Arte del Abogado

Un error común al utilizar inteligencia artificial en el ámbito legal es asumir que basta con “pedir” un resultado. En realidad, un prompt efectivo se asemeja más a un planteamiento jurídico que a una simple consulta.

La inteligencia artificial solo funciona con la información proporcionada y los parámetros que se establecen. No interpreta lo que es jurídicamente relevante a menos que el abogado lo especifique.

Un buen prompt debería contener cuatro elementos esenciales:

  • Contexto del caso: De qué se trata, qué tipo de asunto es y cuál es el problema central.
  • Hechos relevantes: No todo lo sucedido, sino lo que importa jurídicamente.
  • Fuentes de información: Indicar dónde buscar: leyes aplicables, precedentes, dictámenes periciales.
  • Objetivo del análisis: Qué se busca: agravios, detección de vicios, análisis de una prueba digital, construcción de una estrategia.

Cuando el abogado realiza este trabajo correctamente, la inteligencia artificial se convierte en una herramienta muy precisa. De lo contrario, el resultado puede ser incompleto o erróneo.

El uso responsable de la inteligencia artificial comienza no con la tecnología, sino con el conocimiento sólido del abogado.

Conclusión

La inteligencia artificial no desplaza al abogado; más bien, recalca la necesidad de una formación más completa y rigurosa. En un mundo donde las pruebas digitales son cada vez más comunes, los abogados deben estar preparados para gestionar y verificar esta información de manera efectiva.

Conclusiones Clave

  • La cadena de custodia digital es esencial para garantizar la validez de las pruebas en el proceso judicial.
  • El abogado debe dominar no solo el derecho, sino también cómo manejar la tecnología de forma eficaz.
  • La inteligencia artificial es una herramienta que ayuda, pero nunca debe reemplazar el juicio humano.
  • Un prompt efectivo es crucial al utilizar inteligencia artificial en el ámbito jurídico, requiriendo un enfoque metódico y detallado.